Con el gozo de haber entregado su vida entera al servicio de la Iglesia, hemos visto partir a la casa del Padre a nuestra querida hermana Nieves, quien vivió sus últimos años en Brasil, lugar que amó y donde dio al máximo. Gracias Nieves por tu testimonio e amor a los pobres, a los presos, por tu dedicación a la juventud, a las familias y a la formación de nuevas vocaciones. Nos queda tu legado y el gozo de haber compartido contigo este carisma de santidad!
